El correo del alma

Machado cumplió años
y yo tenía cosas que decirle

El 26 de julio, Antonio Machado habría cumplido 151 años.

No lo celebra nadie oficialmente. No hay actos, no hay homenajes en los periódicos. Y sin embargo a mí me sigue pareciendo una fecha importante, de esas que merecen un momento de pausa.

Machado nació en Sevilla, como yo. Eso siempre ha creado entre nosotros una proximidad que sé que es ilusoria y que no me importa que lo sea. Los poetas que nos marcan no nos pertenecen geográficamente, pero a veces el origen ayuda a entender por qué una voz te cala más que otras.

Lo que le diría

He pasado parte de julio escribiendo sobre él para la revista de poesía de esta web. Un análisis largo, con poemas completos, con la historia de Leonor, con la muerte en Colliure. Y mientras lo escribía me encontré hablándole directamente en un momento, como se le habla a alguien que conoces.

Le diría que Campos de Castilla sigue siendo el libro más honesto sobre el dolor que he leído. No porque hable del dolor —hay miles de libros que hablan del dolor—, sino porque no habla de él. Habla del paisaje. Del viento en los chopos. Del color de la tierra en octubre. Y el dolor está ahí dentro, en cada imagen, sin nombrarse nunca. Eso es lo más difícil de hacer en poesía y él lo hace como si fuera natural.

Le diría también que lo más valioso que me enseñó no fue una técnica. Fue una actitud: la de no explicarse. La de no dar razones. La de seguir sin necesitar que nadie entienda por qué.

Ese aprendizaje llegó al libro que acabo de terminar. En la parte que más me costó, hay un poema que es casi la destilación de todo lo que quería decir. Es este:

Noticias del taller: agosto se acerca

En agosto voy a intentar algo que nunca he hecho: desconectar del todo durante dos semanas. Sin ordenador. Con papel y boli. A ver qué sale cuando el medio cambia.

Tengo la teoría de que hay poemas que no se pueden escribir con teclado. Que necesitan la lentitud de la mano, la posibilidad de tachar con fuerza, de escribir en diagonal cuando el verso se tuerce. Voy a comprobarlo.

La carta de agosto puede llegar con retraso o puede llegar escrita a mano y fotografiada. Aún no lo sé. Lo que sí sé es que llegará.

Gracias por seguir aquí. Tres meses ya. Hay algo que se está formando en esta correspondencia y no sé exactamente qué es, pero me alegra que exista.

Si este verano releéis algo que os cambie algo, contádmelo. Me interesan los libros que hacen eso.

Buen agosto. Nos leemos al otro lado.

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