El correo del alma

Lo que cambia
sin que nadie lo decida

Un mes. Ya llevamos un mes.

El mes pasado me desnudé por escrito por primera vez en este formato. Lo que no esperaba era cuántos de vosotros me escribierais de vuelta. Os leí todos. Algunos dos veces.

Hay una cosa que pasa cuando escribes una carta y alguien la recibe de verdad: la frase que tardaste veinte minutos en encontrar llega a alguien que en cinco segundos sabe exactamente de qué hablas. Eso es lo que me gusta de esto. La asimetría tiene sentido.

El solsticio y lo que no se anuncia

El 21 de junio fue el día más largo del año. Dieciséis horas de luz aquí en Madrid. Y hay algo en esa fecha que siempre me resulta paradójica: el día más largo del año es también el principio del declive. A partir del 21 de junio, cada día hay un poco menos de luz. Nadie lo anuncia. Nadie lo decide. Ocurre.

Eso es lo que más me interesa ahora mismo en el trabajo: los cambios que no se eligen, que no se anuncian, que simplemente van sucediendo entre un día y el siguiente. Un día algo pesa de una manera. Otro día, de otra. Sin acto formal. Sin testigos. Sin que haya un instante exacto en que todo sea distinto.

La forma de quedarse, el libro en el que trabajo, trata de eso. No de una decisión heroica ni de un punto de inflexión dramático. Trata de los acuerdos pequeños que uno hace consigo mismo cuando lo grande se ha vuelto demasiado. El poema que os traigo este mes es de esa parte del libro.

Lo que estoy leyendo este mes

Este mes he estado leyendo El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl. Es un libro que conocía de nombre desde hace años y que por alguna razón había ido posponiendo. No debería haberlo pospuesto.

Frankl lo escribió después de sobrevivir varios campos de concentración nazis. No es un libro sobre el horror —aunque el horror está—, es un libro sobre lo que le permite a alguien seguir cuando no hay ninguna razón objetiva para hacerlo. Su respuesta es que el ser humano puede soportar casi cualquier cosa si encuentra un sentido. No la felicidad. El sentido. Son cosas distintas.

Lo que más me ha detenido es su observación de que entre el estímulo y la respuesta siempre hay un espacio. Y que en ese espacio está la libertad. Es una idea pequeña y enorme al mismo tiempo. De las que no se olvidan.

Este junio también publicamos las revistas literarias de El Alma Desnuda: una de poesía y otra de teatro. Las podéis encontrar en elalmadesnuda.es/revista. Son actualizaciones mensuales de lo que se mueve en el mundo literario: premios, festivales, novedades, clásicos que merecen ser leídos ahora.

Si algo de lo que hay aquí os resuena, respondedme. Sigo leyendo todo.

Nos leemos en julio.

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